Abonado de fondo en olivar

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30-12-2015 | 
Garantizar la eficiencia del abonado en nuestro olivar no sólo mejorará nuestras producciones, sino que además moderaremos gastos, impacto ambiental y riesgos por enfermedades.
 
El abonado del olivar es una de las tareas esenciales para obtener buenas producciones. Con el abonado de fondo prepararemos a nuestro olivar para soportar todo el ciclo de cultivo y producir unos rendimientos adecuados. Restituiremos los nutrientes tomados durante la cosecha anterior, y corregiremos aquellos que no se encuentren en la proporción adecuada. Debido a la creciente tecnificación que está sufriendo este sector, es necesario que la nutrición del olivar sea correcta, y así mantener la planta fuerte y con ganas de producir. El objetivo que nos propondremos será programar una fertilización ajustada a nuestro marco de plantación para así no fatigar el suelo, asegurar buenas producciones a tanto a corto como a largo plazo y respetar el medio ambiente.
 
Para la realización de este reportaje, contamos con la ayuda de Juan Carlos Hidalgo, técnico especialista en la fertilización del olivar en el centro de Alameda del Obispo del Instituto de Investigación y Formación Agraria y Pesquera (IFAPA) de Andalucía, una comunidad autónoma que agrupa más de la mitad de la superficie de olivar de España. Juan Carlos nos explica que la época de la fertilización vendrá condicionada por la disponibilidad de agua de nuestra explotación. Con respecto a los productos que se recomienda emplear hay que distinguir si se van a aplicar al suelo, por vía foliar o mediante fertirrigación.
 
Época recomendada para realizar la fertilización
 
En olivar de secano la práctica de la fertilización estará muy condicionada por la pluviometría. Para que se disuelvan los fertilizantes aplicados al suelo y conseguir una eficacia aceptable en el uso de dichos abonos es necesaria agua de lluvia, algo que no podemos controlar. Por otra parte, hay que tener en cuenta, que para que los fertilizantes sean absorbidos por el árbol, éste debe tener cierta actividad radicular. Cuando existen bajas temperaturas, las raíces ralentizan ostensiblemente su crecimiento y capacidad de absorción y por lo tanto la aplicación de abono va a ser menos eficiente. Además, hay que tener en cuenta el tipo de abono que se emplea, puesto que en función de su naturaleza y composición química va a tardar más o menos tiempo en transformarse en formas asimilables por el olivo. Por consiguiente, en este tipo de olivares, lo más recomendable sería esperar a la salida del invierno, cuando las temperaturas comienzan a subir, y se esperen episodios de lluvia de cierta intensidad, empleando una correcta formulación del fertilizante. Este hecho es especialmente importante en el caso del nitrógeno, un elemento que nos puede acarrear problemas. Hay que evitar precipitaciones de tal intensidad que puedan producir pérdidas de fertilizantes y/o contaminación medioambiental. Además, según como indican los técnicos de Labin, hemos de tener mucho cuidado con este elemento, ya que un exceso de nitrógeno conlleva sensibilidad a plagas como la cochinilla, barrenillo, etc; y hongos como repilo, verticilliun, aceituna jabonosa y bacterias. 

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Adrián Montes
Ingeniero Agrícola - Redactor de Agroquímica